Médicos del fútbol

03/11/10

Todo comienza en la Escuela de Cirugía del Hospital Rawson, famosa en el mundo por la calidad de cirujanos de ella egresados. En 1868 se inaugura el Hospital de Inválidos, destinado a brindar atención y alojamiento a los lisiados de la guerra con el Paraguay. Esta primitiva institución sería la base del Hospital Guillermo Rawson, edificado en 1925, como lo señala la piedra fundacional instalada en la capilla de dicho nosocomio. Allí, el doctor Enrique Finocchieto crea junto al doctor Andrés Llovet la luego famosa Escuela Quirúrgica, siendo el primero el genio creador de la misma. En sus manos, cualquier difícil operación era sencilla. Enemigo del exhibicionismo, tenía la vocación de enseñar y elegía sólo a algunos, los que naturalmente eran predestinados. Entre ellos estaba el doctor Luis Maria Barbieri, más tarde fundador de los consultorios de Futbolistas Argentinos Agremiados, situados en la casita vieja de la calle Salta 1144.
Sin embargo, la Escuela del Rawson también necesitaba de alguien que fuera encargado de materializar y difundir sus principios y trabajos de investigación, labor encargada al doctor Ricardo Finocchieto. Este, a diferencia de Enrique, era extrovertido y no creía que la cirugía era para algunos pocos. Su lema era “ dadle un médico a Ricardo, él lo hará cirujano”. Uno de sus discípulos fue el doctor Augusto Covaro, quien más tarde sería el Director de los consultorios de la AFA desde 1931 hasta 1973.
Por aquel entonces, el deporte y en especial el fútbol generaba patologías osteoarticulares que los médicos, en general, resolvían a medias. La bibliografía era escasa y difícil de obtener por lo distante con el resto del mundo científico. De allí que cada profesional resolvía según criterio e ingenio, especialmente con el futbolista profesional.
En aquellos años, los jugadores comenzaron a desfilar por el señero Hospital Rawson y con ello nace un duelo de habilidades quirúrgicas con la finalidad de restablecer rápidamente al deportista. Luis Maria Barbieri y Augusto Covaro, bajo el rótulo de especializados en el tema, resuelven todas las patologías traumáticas producto del juego. Por la confianza que inspiraban dichos profesionales, dos instituciones del fútbol profesional los incorporan como médicos de sus planteles. Barbieri en Independiente de Avellaneda y Covaro en River Plate.
Más tarde, siguen rivalizando sanamente con sus conocimientos. Barbieri dirigiendo el consultorio de FAA, y Covaro en igual función de la AFA.
Muchos colegas, acompañando a sus jugadores de distintas instituciones, pasaron por aquellas asociaciones con el afán de adquirir conocimientos que diariamente estos precursores de la traumatología del deporte desplegaban exitosamente. Entre ellos tuve la fortuna de formarme médicamente junto a compañeros como Ernesto Bartfeld (de Atlanta), Hector Melito (de River), Horacio Fumeo (de San Lorenzo), Héctor Venturino (de Racing) y Félix Verna (de selecciones AFA), todos bajo la dirección de Augusto Covaro.
Paralelamente, en FAA el doctor Barbieri demostraba sus conocimientos y allí tuve años más tarde la oportunidad de trabajar junto al doctor Fernandez Schnorr y Jorge Buttaro. Este hecho fortuito para mí me distinguió como el único médico que trabajó en ambas instituciones rodeado de excelentes compañeros de labor.
Hoy el aparato locomotor de los futbolistas es afectado con frecuencia por episodios traumáticos de diversa intensidad, que actúan con mecanismo acumulativo ó microtraumático e interesan a las estructuras óseas, articulares, tendinosas y musculares. Luego a estas patologías, producto del juego, en el mundo entero se las clasificó como tecnopatías del acto deportivo y cuentan con numerosos exámenes complementarios, excelentes imágenes de diagnóstico, junto a técnicas quirúrgicas y tratamientos kinesiológicos sofisticados, con los cuales no contaban aquellos precursores.
Mi respetuoso recuerdo.

Doctor Luis F. Pintos
(Director del Imdyr)